Modelar en 20 minutos la decisión que llevas tres meses posponiendo, con sus tres escenarios y su punto de quiebre.
“Medición del presupuesto” fue una de sus respuestas. Aquí la IA deja de redactar y empieza a hacer aritmética de negocio contigo.
Una decisión mal tomada casi nunca es falta de datos: es falta de estructura.
Qué decides exactamente, para cuándo, y quién vive con la consecuencia.
Tres escenarios — conservador, base, optimista — con los supuestos escritos, no en tu cabeza.
“¿Qué tendría que ser cierto para que esta decisión sea un error?”
Una página con la recomendación y el disparador que te haría cambiar de opinión.
Aquí es donde más gente se quema. Tres reglas y ninguna es opcional.
Que muestre la fórmula. Si no la muestra, no la revisaste.
Un escenario sin supuestos explícitos es una opinión con decimales.
Uno solo, con calculadora. Si ese cuadra, el resto suele cuadrar.
Nómina, contratos y datos de clientes: cuenta de empresa o anonimizado.
Casos compuestos con datos ficticios: te enseñan el movimiento, no te presumen un resultado. Cada uno trae el prompt exacto para que lo copies y lo adaptes.
El dolorLlevaba cuatro meses discutiendo con su socio si abrir la cuarta sucursal. La discusión era de intuiciones porque nadie armaba el modelo.
El movimientoArmó los tres escenarios con renta, nómina, ticket promedio y curva de maduración. La pregunta que lo destrabó no fue “¿cuánto gano?” sino “¿a partir de qué ticket promedio pierdo?”.
Lo que cambió de fondoAbrieron — pero con un disparador escrito: si a los 5 meses el ticket no llega a cierto número, se corrige el concepto.
El dolorEl aumento de un insumo clave lo obligaba a subir precios, pero no sabía cuánto podía subir sin perder a los tres clientes grandes.
El movimientoModeló sensibilidad: cuánto margen gana por cada punto de aumento contra cuánto volumen puede perder antes de quedar peor que como estaba.
Lo que cambió de fondoSubió menos de lo que pensaba en dos productos y más en uno que nadie había mirado.
El dolorPresupuestaba en Excel a mano cada noviembre. Un solo escenario, siempre optimista, siempre incumplido.
El movimientoAhora presupuesta en tres escenarios y cada mes le pide a la IA que compare el real contra los tres y le diga en cuál está viviendo.
Lo que cambió de fondoDejó de descubrir en octubre que el año venía mal.
Los mismos que se corren en vivo. Cópialos, pégalos y cámbialos por tu caso.
Compártelas en el grupo de WhatsApp del programa — se revisan en vivo al inicio de la sesión siguiente. Si no alcanzaste a hacer todo, entrega lo que tengas.
Elige la decisión que llevas más tiempo posponiendo. Modélala en tres escenarios con supuestos explícitos.
Entregas: El punto de quiebre que encontraste — el número a partir del cual la respuesta cambia.
Toma un cálculo de la IA y hazlo con calculadora. Todos, sin excepción, entregan esta.
Entregas: ¿Cuadró? Si no cuadró, qué salió mal.
Pide el argumento en contra de tu propia recomendación.
Entregas: La señal temprana que vas a vigilar y en qué mes.